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Convid-19 : un círculo que ya conocíamos

En muchas emisiones se instala que la pandemia tiene algo de novedad, que es un evento de carácter centenario… Pero en la línea que instaura la construcción de raza tiene mucha más periodicidad que lo afirmado por las industrias culturales .

En muchas emisiones se instala que la pandemia tiene algo de novedad, que es un evento de carácter centenario… Pero en la línea que instaura la construcción de raza tiene mucha más periodicidad que lo afirmado por las industrias culturales .

En términos reales la pandemia actual es otro episodio más de quienes pagan los platos rotos de mantener una sistema depredador de la naturaleza ( donde estamos incluidos los seres humanos) son las y los que están a un lado de la frontera que instaura la creación de la raza durante la colonia, y sus consecuencias para la fundación de Europa, de la Modernidad y del Capitalismo.

Haciendo un examen superficial las guerras nacionales SXIX, las crisis sanitarias, guerras mundiales, depresiones económicas, violaciones DD.HH y crisis paradígmaticas nos encontramos que la mayor afectación está en quienes han sido estampados por la Colonialidad del Poder que nos habla Quijano.

El Corona viral y social indubitablemente tendrá mayor perturbación en los sectores que soportan mayor dominación e invisibilización en nuestras sociedades.

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Un dolor que vuelve

Muchos en la última centena de jornadas se han visto impactados [en el sentido más literal del término] “con un estallido” de aperturas internas al estar expuestos a una serie de dramas que nuevamente se escenificaron como parte de nuestra rutina.

Muchos en la última centena de jornadas se han visto impactados [en el sentido más literal del término] “con un estallido” de aperturas internas al estar expuestos a una serie de dramas que nuevamente se escenificaron como parte de nuestra rutina.

Lo más increíble para alguien que fue parte de esa generación que hizo esa posta con la etiqueta de “infancia expuesta a estados de excepción” es volver a tener aquel acto reflejo de mirar perifericamente al percibir una sirena policial. Muchas y muchos pensabamos que el retorno de tales contextos estaba bajo una contención similar a una caja fuerte encadenada al fondo marino de la fosa más abisal. Pero no, hoy, o quizá siempre, el contagio de la lógica del enemigo interno se instala en nuestro habitat. El discurso del desprecio a un otro, que lleva a percibirlo fuera de ese borde de lo comunicamos como humanidad, tiene emergencia en muchos sectores.

Que actos de agentes del estado que muestran un total insensibilidad con la condición humana queden sin condena inequívoca y categórica por diversos sectores de la vida nacional duele. No es pedir que pensemos de manera idéntica o que exista una concepción única de vida, es solamente hacer referencia que el respeto a la dignidad humana debe tener centralidad moral como fundamento de una convivencia como país. Sin dicho elemento, elemento se estrechan mucho las posibilidades para encontrar el activo que implica una vida en paz.

Hoy se presenta el gran desafío de instaurar una red de conversaciones entre las comunidades que forman eso que nombramos Chile para afianzar prácticas y discursos que renueven una perspectiva de Derechos Humanos en nuestras rutinas. Esto no es solamente una labor de lo institucional, es más bien un compromiso de cada miembro de nuestro país. Es un acto de curación, en su doble sentido de enfrentar el daño y recobrarse [salir de la vibración] del dolor. La experiencia disruptiva del kutran [en mapuzungun, enfermedad, dolencia, dolor] incluye lo social cuando la carencia de ejercicio de derechos afectan negativamente a las familias y al lof rompiendo el küme felen , bienestar pleno espiritual, psicológico, físico y social ( Caniullan & Mellico, 2017). Hablarnos para recomponer las roturas es el camino que debemos emprender hacia ese küme felen implica salir de este país donde damos vuelta la cabeza al sentir una sirena, trayendo de vuelta fantasmas que ya creíamos disueltos.

Infraestructura cultural y transformación de la exclusión social

En estos episodios sanitarios que hemos vivido en las últimas jornadas se percibe que la respuesta a la exposición a la vulnerabilidad social sea solamente una asignación de recurso y desde un plano de una respuesta individual. En los mass media está instalada la construcción, por ejemplo, que el fenómeno de las ollas comunes corresponde a un anecdotario de historias individuales que deja bajo opacidades las redes, los espacios de poder y las determinaciones estructurales que inciden sobre las comunidades. Frente a este discurso neofilantropizador toma importancia desde el Trabajo Social generar nuevas perspectivas sobre vincular espacios innovadores con transformaciones hacia un proyecto de calidad de vida como derecho de las sujetas y los sujetos.

Desde esta perspectiva para el Trabajo Social es significativo instalar en sus esfuerzos para ampliaciones del conocimiento la exploración e innovación de nuevas regiones para la intervención social. Al interior de este movimiento disciplinar los entramados que ex-sisten entre la infraestructura cultural, las comunidades y el tránsito hacia proyectos de felicidad de los sujetos hay posibilidades enormes para comprender los procesos de inclusión y exclusión.

A mirar las trayectorias de muchas infraestructuras culturales pudiese observarse que su intercepción con la vulnerabilidad social en términos que Inclusión indica la cara interna de una forma, cuya cara externa es la exclusión, desde visiones luhmannianas. Es decir, tomando la tarea vinculante de la teoría, cuando los museos despliegan recursos expositivos y educativos para incluir en el acceso al arte y la herencia identitaria, simultáneamente se excluye al no considerar relatos estructurales y saberes vivenciales.

No obstante, cuando la infraestructura cultural como sistema de comunicaciones (social) hace parte en sus autorreferencias a las diversas comunidades comienzan a suceder una serie de procesos en sujetas y sujetos dentro de la dramaturgia de sus roles, que por decirlo de manera muy literal, los hace más distinguibles como personas. Dicho de otra manera, cuando un museo, una galería u otro empieza elaborar en sus comunicaciones producir las condiciones para traspasar a comunidades habilidades orientadas a conservar, investigar, instalar y difundir memorias, voces, mapas, topofilias, topofobias y horizontes de felicidad, lo que sucede es un conjunto de tránsitos de lo excluido a lo que debe estar incluido.

Este tipo de reflexiones a partir de la actuación del Trabajo Social desde la infraestructura cultural se presenta como una constelación desafiante para conjugar respuestas para las nuevas configuraciones de las vulnerabilidades que surgen del escenario actual.

Crónicas de una cuasicuarentena

La pandemia para Chile podría manifestarse como una pieza del teatro del absurdo, pues la repetitiva secuencias de fallos en el manejo de esta crisis pareciese la burda forma que escenifica estos días encerrados en casa por voluntad.

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Mientras en mundo la polémica intelectual es pugilato entre Zizek y Byung-Chul Han, en las tierras chilenas el gran tema es lo poco aceptado del libretista de la cabeza pública de la conducción de la crisis, quien cree que las víctimas fatales del virus son casos recuperados y que cualquier costo quiere imponer una normalidad a pesar de la evidencias que el virus está en ascenso.

Al mismo tiempo que muchos recuperan recetas de familia para mantener un intenso ritmo gastronómico, en la multiplicidad de expresiones del movimiento social viven sensaciones de desazón que no se observaban de la dictadura cívico-militar, producto de las nimias expresiones de empatía humana de los sectores gobernantes. De hecho, nuevamente la expresión hambruna recorre los barrios populares.

En esta escenificación sucede la cuarentena flexible chilena que puede condenar a muchas y muchos al contagio.

Manejo Compasivo : El dispositivo de #necropolítica detrás del #convid19

Muchos medios expresan que la crisis del Corona Virus tiene emergencia como suceso accidental

Muchos medios expresan que la crisis del Corona Virus tiene emergencia como suceso accidental, una mutación producto de hábitos orientales, sin embargo, pocos reflexionan sobre la estructura de dominación que se encuentra en este virus.

Uno en medio de estas semanas, donde la producción hollywoodsense sobre un contagio apocalíptico se ha vuelto redundante con la realidad, asimilar de manera más directa la aseveración foucaultiana que la sociedad moderna está sustentada en una regulación de la vida. El deja vivir, el deja morir que Mbembe que examina en sociedades periféricas capitalistas donde hay población que sobra.

Cuando vemos grupos sociales enteros que desprecian tomar medidas de distanciamiento social por sentir que hay cierta inmunidad en ellos al pertenecer a sectores de mayor concentración de riqueza; cuando sobreponemos mapas de concentración de riqueza y densidad de riqueza, y frente a ese paralelo la autoridad no hace algo y solo ofrece cuidado compasivo para cierta población etaria. ¿Qué tenemos enfrente? La respuesta no puede ser distinto al nacimiento del concepto raza en la colonia vinculada al motor del capitalismo. Lo indio es una instalación que estableció una exclusión que permite generar dominio sobre territorios, materias primas y cuerpos. Cuerpos que requieren ser disciplinados y regulados.

Cuando un dispositivo de alta complejidad como el capitalismo global o de deuda empieza a emitir los primeros indicios de colapso la respuesta es la regulación de la cantidad de cuerpos aceptables para ser parte de la red que lo compone. El cuerpo viejo es menos adaptable, implica acción del Estado y complica la flexibilización del negocio de la plusvalía. El cuerpo viejo enreda la sobrevivencia de un capitalismo financiero y su presencia es una forma de aprendizaje de alteridad.

Pudo ser un virus, un asteroide u otra entelequia finmudista, pero sociedad global de consumo requería regular las poblaciones de cuerpos complejos. En sintesis, frente este ascenso necropolítico en el manejo de esta pandemía, debemos revindicar la centralidad de la vida humana sobre lo macroeconómico, la validez de la respuesta de una salud publica fuerte y universal, y la importancia de entregar recursos a las Ciencias. Es decir, conspirar por ejercicios de poder por la vida.

¿Por qué Estallido Social?

Las palabras no son transparentes, traen cajas negras. Las industrias culturales, los que manejan grandes capitales en el espacio social en apariencia inocente reverberan un término como descripción natural de un fenómeno hasta que en nuestro repertorio lo incorporamos (lo metemos en nuestra corporalidad). Pero hacer referencia con un hablar dado es una construcción para mostrar solo algunos que pueden ejercer poder para solucionarlo, que ciertas causas de lo referenciado son validas para atender, que cosas son ocultas sin cuestionar eso.

Al ser un poco canónico revisando en la RAE las definiciones de Estallido nos encontramos con tres : Acción y efecto de estallar; dicho, por lo común, de una cosa que se rompe con estrépito; temer algún daño inminente y grave. Es decir, cuando se carga una experiencia como estallido se construye un significado social bajo la triada de lo mecánico ( se prendió la mecha y hay explosión, hay una causa que corregir y se soluciona todo, para que los perritos de Pávlov se calmen hay que cambiar la campanilla -el mensaje- y listo), hay violencia ( necesitamos hay alguien poderoso para calmar todo ) y tenemos miedo vamos a perder todo ( hay restituir el orden a cualquier costo).

Calificar el fenómeno social que ha ocurrido en Chile como estallido social tiene una intención clara: esto es momentáneo, es una reacción a un estímulo pero no está vinculado a cuestionar nuestra forma de vida, quienes “tenemos poder responderemos” para que ningún enemigo nos quite nuestra comunidad. Los mass media dominantes han metido a la fuerza el descriptor Estallido Social, pero han dado muy poco espacio para la reflexión sobre cómo nombramos lo que nos pasa.

Pensar en el nombre que puede tener el actual entorno social lleva a considerar la categorización que Kenneth J. Gergen elabora en el Yo Saturado, concepción sobre el proceso de saturación social está produciendo un cambio profundo en nuestro modo de comprender el yo. Es decir, ese dispositivo ( en sentido foucaultiano) que comprendemos como el Chile de hoy ha aumentado a un nivel extremo las relaciones humanas noes entrega un yo colonizado a una vida de microondas (comida caliente rapida porque hay muchos personas que conocer [o percibir ¿?], necesito tiempo para endeudarme para tener cosas relaciones con otros (cosas-redes, cosas-viajes, cosas-gastronómicas, cosas-que significan otras cosas). En otras palabras, el modelo nos ha construido en un entramado de tecnologías que colonizan nuestras identidades parciales vía la pastilla Soma (Huxley) de la experiencia del vértigo de multiplicidad ilimitada y la aceleración del futuro. No hay tiempo para la comunidad inmediata, mi yo debe estar al servicio para ser evaluarme como apto para una deuda que me permita conectarme el reparto de personajes diseminados por todo el planeta y que cambian de manera constante. Soy mal emprendedor para la conexión si hablo demasiado de de la pasión, de la finalidad, de la profundidad y de la importancia del individuo. Del mismo modo, no tengo tiempo para el argumento del progreso, movimiento en permanente ascenso hacia una meta. Ni tampoco para procesos de deconstrucción ni construcción de la realidad. Lo que conecta es ser una imitación barata de todos los demás con que me puedo conectar.

Y que tiene que ver esto con las pensiones bajas, la calidad de vida inferior que tienen muchos chilenos y la separación entre ciudadanía y política. El modelo nos ha producido para aceptar renuncias a nuestra felicidad para tener un Yo saturado de conexiones. Es decir, desde la jurisprudencia de la CIDH, se podría utilizar la concepción de daño al proyecto de vida cuando una institucionalidad mantiene un modelo que produce yoes saturados, o en terminología marxista personas alienadas. Y eso define al fenómeno 18-O, más que una respuesta mecánica, más que la demolición de lo público, más que causar temor es un ejercicio y performatividad de poder para reparar vidas sin identidad y sin comunidad, reparar vidas sacadas de sí, reparar vidas aisladas. En ese sentido, pienso más que hablar de Estallido Social hay que nombrar a este fenómeno como Reparación Social.

La delación que realiza un incendio

Más allá de las lineas criminalisticas o contingentes, el siniestro que nuevamente sacudió el Puerto metrópolis chileno como delator muestra sin complejos los pecados de los centros de control de una sociedad.

Más allá de las lineas criminalisticas o contingentes, el siniestro que nuevamente sacudió el Puerto metrópolis chileno como delator muestra sin complejos los pecados de los centros de control de una sociedad.

Nuevamente las barriadas de la zona alta de la ciudad (etiquetada como capital cultural) ven como las posibilidades de su devenir se reducen a escombros y cenizas. No obstante, lo que crea afectación en muchas y muchos es como la agenda oficial tienden a normalizar que la responsabilidad de las llamas guarda directa relación por elegir vivir en las periferias de la urbe, sin infraestructura urbana adecuada, en consolidación de barrios por medio de “innovaciones” sobre la norma de residencia gracias a la autoconstrucción. Cómo si fuese una opción voluntaria no vivir en barrios con todos los servicios, conectividades y elementos de amortiguación para los procesos de generación de pobreza multidimensional. Del mismo modo que Adela Cortina, reflexionó que aquí hay una fobia al excluido del sistema, pues son expulsados a los bordes físicos, estructurales y antropológicos de la ciudad para que se instalen en un estado de detrimento de su potestad como sujetas y sujetos históricos, y deban mantenerse ahí bajo el tabú que su movimiento a los centros urbanos debe ser respondido con orden y planchas de metal en los accesos. En síntesis, habitar el borde implica estar bajo la carga que algunos llaman la “cultura de la pobreza” ( sin ignorar la influencia de variables estructurales), en la cual se construye una realidad social que diluye y fija las posibilidades de las subjetividades que habiliten a mirarse y considerarse parte de lo que tienen los “centros”.

A partir de las mencionadas perspectivas, la exposición al riesgo de siniestro de barrios enteros de poblaciones en estado de vulnerabilidad constituye un dispositivo de control para evitar la consolidación de identidades que puedan hacer ejercicios para que lo que es centro ( servicios, conectividades y elementos de amortiguación ) se extienda hacia los bordes. Al reducirse o dañarse las materialidades de una comunidad se producen rupturas de vínculos, desgastes emocionales, perdidas de liderazgo y sujeciones a relaciones de dependencia a los sistema de bienestar, es decir, el poder.

Valparaíso no se quema por errores, omisiones o malas decisiones, más bien, porque el sistema imperante “premia” diseños que por medio de exposición riesgos constantes mantengan la condición de pobreza sujeta y sin consolidaciones que le permitan exigir centro hacia los bordes. Que las poblaciones con mayores vulnerabilidades o exclusiones coincidan como mayores riesgos de siniestros (incendios, escasez de recursos hídricos, etc.) hace delación de una herramienta de control social para mantener estable el sistema. La mayor frecuencia de incendios de barrios en vulnerabilidad construye una realidad social de sujetas y sujetos más sujetados.

Esta es una reflexión que partió desde una mirada sobre Valparaíso, pero que conclusiones obtendríamos al mirar todo Chile, al mirar todo el Abya Yala.

#Chile : los saqueos, una deuda impaga

Por Raúl Cardemil

En medio de del derrumbe de un paradigma del shock nos encontramos dentro de un estado de crispación por la ocurrencia de saqueos…Condenas van y vienen, pero hay una amnesia que hay aquí una deuda impaga.

Más allá si el escenario de actos de vandalismo es una instalación intencionada, o los efectos en el movimiento, o los tipos penales y formas de represión a desarrollar, aquí falta una reflexión que todes nosotres tenemos parte en la responsabilidad que esto ocurriera.

Sin dejar de considerar el aprovechamiento de núcleos duros de delincuencia, lo que hoy estremece varias de las urbes de nuestro país es producto como la totalidad de la población disfrutó, se sujetó a un modelo que produjo que muchos sectores quedaran en trayectorias de vulnerabilidad, que tarde o temprano iban a generar una cultura de la pobreza que aún más los iba excluir. Al referirme a la cultura de la pobreza hago una aproximación partes muy heterogéneas de la población en sus capitales culturales carecen de profundización en el ethos, en máximos y mínimos para discernir actuaciones correctas o no, en la consideración del respeto en el espacio social. Es mucho más que linea de pobreza arriba o abajo. Son intersubjetividades que vinculan a mantenerse en trayectorias de vulnerabilidad, pues dichos capitales culturales aferran a limitar la posición en circuitos no centrales dentro del espacio social. Más que violentos, más que frustrados, más que enajenados, es un síntoma de inequidad en las oportunidades de desarrollo humano.

No es justificar, no es indicar una disminución de responsabilidades. Es entender que nuestra forma de vida que todes disfrutamos produjo que personas no pudieran apreciar su mismidad (estar con uno mismo), desarrollar su inteligencia emocional, hacer crecer sus habilidades blandas para resolver conflictos dialogando con otros para encausar rabias, frustraciones como energías para generar emancipaciones frentes a las tecnologías de sujección de sujetas y sujetos, comprendiendo que este conjunto de potencialidades inhibidas clavan en cuadros de vulnerabilidad o empobrecimiento multidimensional. Siendo redundante no es linea de pobreza arriba o abajo, es una transversalidad que recorre nuestra sociedad -que bajo ciertas condiciones de escenario- generan ciertas disrupciones caóticas sin búsqueda de emancipación o transformación, solamente hacerse significado para los otros.

No pretendo cerrar este tema, pero es importante tensionar nuestras co-inspiraciones cuando hablamos de los saqueadores. Podemos construirlos en una lógica de llenarlos de protecciones. No obstante, creo que el camino es otro. Todes debemos asumir que somos responsables y dar el gran salto en un ejercicio de generosidad social para levantar acercamientos que impliquen una potencialización de sujetos para en un acto de “equidad” se descubran a si mismos, su empatía, sus energías protagónicas para lograr cambios en su persona y su entorno. En otras palabras, liberar sus subjetividades y su desarrollo humano. Asumir responsabilidades así es la mejor forma de construir paz social.

CHILE 2019 : AL FINAL EL AMO Y ESCLAVO NO ESTABAN TAN BORRADOS.

CUANDO ALGUNA ESTADIANTA O ESTUDIANTE REVISE LA LITERATURA SOBRE LOS FENÓMENOS SOCIALES DEL CONO SUR, LA PREGUNTA DE INVESTIGACIÓN REDUNDANTE SERÁ CÓMO HIZO UN BOLETO DE METRO ESTO.

POR RAÚL CARDEMIL G.

CUANDO ALGUNA ESTADIANTA O ESTUDIANTE REVISE LA LITERATURA SOBRE LOS FENÓMENOS SOCIALES DEL CONO SUR, LA PREGUNTA DE INVESTIGACIÓN REDUNDANTE SERÁ CÓMO HIZO UN BOLETO DE METRO ESTO.

Cayeron los muros, se rompieron las cortinas y se borraron los grandes discursos. Solamente se instaló la seducción con nuestra eficiencia, con nuestro éxito, incluso como un Edipo conectado nos arrancamos los ojos para invisibilizar los grilletes y los tronos. Tal como describe Byung-Chul Han, en el sujeto neoliberal se da emergencia como un emprendedor de sí mismo donde el plexo hegeliano AMO/ESCLAVO queda sin ensamblaje lo que se manifiesta en una entidad con incapacidad de relaciones con otros carentes de fin instrumental, incapaz de relaciones de amistad y libertad [ que comparten la misma raíz indoeuropea]. Lo humano reducido a un relacional siempre con un objetivo mensurable, que luego de su tratamiento de Shock, Chile era alumno prodigio.

Lo que se detonó con la evasión del metro chileno, en profundidad, junto con deconstrucciones hacía un sumay kawsay [buen vivir] implica modificaciones de gran alcance en los entramados que constituyen lo social. Esta deriva del paradigma de la que somos testigos en la sociedad chilena puede ser expuesta al ponerla en tensión bajo las construcciones de los dispositivos. A partir de una perspectiva panóptica, tecnologías que producen sujetos que como tales se aquietan sujetados a limites de un saber/poder: lo Chile impuesto fijó las existencias, lo aceptado como sabio y los cuerpos a un flujo que le entrega validez al consumir. Soy como consecuencia de la deuda. El drama en el tejido social chileno es aquella cosificación de prácticamente todo para tener un elemento de intercambio para poseer una provisión de fetiche que me dé apariencia no-empobrecido. Dichos fetiches más que posesiones, son cubículos para tener bajo control el porvenir, mañana será otro día para endeudarme para adquirir el fetiche que me haga ver distinto al que no tiene oportunidad.

El desgaste del modelo, el ruido de topos, la historia social no registrada que da cuenta como oposición a la sociedad disciplinaria surge [lo que en la aproximación de Giorgio Agamben] un hecho social de profanación, de sacar de lo sagrado. Previo al 18 de octubre, en Chile oikonomía teológica de lo intocable del modelo se mantenía acumulando presiones invisibilizadas de desubjetivización. El shock neoliberal consagró la salida de las cosas de la esfera del derecho humano (según Agamben), entonces la condensación de dispositivos que constituyen el actual estallido social, desde el mapeo del mencionado autor, profanó, es decir, la sociedad se restituye al libre uso y a la propiedad de las personas. La superación del sacrificio histórico.

En estas lineas, más allá de lo coyuntural, se enfatiza que movimiento social chileno reinstala la dualidad hegeliana entre la naturaleza y positividad, entre libertad humana y los obstáculos a está, en otros términos, comprender que las sociedades humanas estructuralmente están compuestas relaciones Amo/Esclavo.

Desayuno sin cereal, cosas, paradigmas de desarrollo y el Reino de las Hormigas.

En el actual contexto de siniestralidad en la biósfera quise rescatar este breve ensayo realizado durante mi cátedra de Estado y Sociedad, donde busco tensionar los paradigmas de desarrollo, las aptitudes del investigador social y rastrear el tipo de redes que produce la sociedad sacudida por la materialidad de lo ambiental.

construir y habitar redes intensas entre lo humano y lo no humano al ser Estado, buscar el desarrollo y hacer sustentable nuestra residencia en la Tierra.

El interior de la quinta fosa de Malebolge es semejante a un lago de pez hirviente y pegajosa. Allí se hallan sumergidos los jueces y magistrados que admitieron regalos o dinero por dictar sentencia. (Aligheiri, 2013)


Las construcciones guarecen a lo cuadrante. Son cosas que, a su manera, protegen a lo cuadrante. Proteger a lo cuadrante, salvar a la Tierra, acoger al Cielo, esperar a los Divinos, conducir a los Mortales, este cuádruple proteger es la sencilla esencia del habitar. Así, pues, las construcciones legítimas acuñan al habitar en su esencia y encasan a esta esencia. (Heidegger, 2007)

Despierto luego de un desvelo por darme una maratón de La Casa de Papel en la cosa-aplicación; bajo de la cosa-cama hacia la cosa-refrigerador para tener conciencia en medio de la modorra que las existencias de la cosa-cereal son vacuas. Malhumorado me levanto para ir a la cosa-almacén solamente para tener la experiencia que la cosa-representante que recibo por el esfuerzo por producir algo tiene menos valor que ayer para conseguir tomar una cosa-desayuno con la cosa-cereal.
Me doy la libertad de comenzar este escrito con un juego cacofónico para instalar que en esa enorme seguridad en el sujeto y grupo humano tienen un grado ilusorio, pues debemos entender: estamos más bien desplegados en un Reino de Hormigas ( las siglas inglesas de la Teoría Actor-Red es ANT, hormiga en dicho idioma) , donde las materialidades (actores no humanos) generan agenda. Inclusive cuando observamos (delimitamos con un nombre) a una cosa el acto efectuado es una referencia a una intricada red que vincula actantes humanos y no humanos. Es decir, cuando yo quiero mi cereal para el desayuno debo ensamblar una constelación de redes, más que preocuparme por sujetos o grupos. Más que pensar lo social como claras taxonomías entre grupos, lo debemos enfrentar como la constante, fluida, inestable y cambiante formación -y quiebre- de agrupaciones. (Rodriguez, 2011). Es decir, ser cientista social (atípico como los trabajadores sociales) necesariamente lleva hacer rastreos de las elevaciones y/o derrumbes de agrupamientos de actores/actantes humanos y no humanos. Desde esta perspectiva este escrito pretende hacer un acercamiento alternativo frente a las visiones binarias que están implicadas en el debate por la conducción de la institucionalidad de control del desarrollo.
Para desplegar este tipo de acercamiento o “senderalización” me he dado licencias para expresar en una reducción binaria la Taxonomía de la Relación Administración Ambiental y Desarrollo planteada por Michael E. Colby (Colby, 1991)[1], que en la línea propuesta por Leandro Rodríguez, a modo de un “zoom” conceptual al “en-red-jado” que esconde supuestos epistemológicos ( por ejemplo, ¿cómo se conoce la naturaleza?) y ontológicos (por ejemplo, ¿qué status tiene el ser humano en la transformación del planeta?), al percibir como una polaridad con posiciones extremas los paradigmas de economía de frontera (EF) y de ecología profunda (EP) (Rodriguez, 2011) que actúan como el  borde de esa territorialidad que percibimos como el Estado que somos y como se tematizan las descripciones que hacemos como descriptores de este territorio[2] para responder a eso denominado Desarrollo o que yo nombro la Gran-pregunta-dónde ( Por ejemplo, dónde consigo mi cosa-cereal). Me emociona especialmente lo que comenzó como un desayuno va deviniendo en una arquitectura donde podemos percibir que la EF responde a la teoría social tradicional -de influencia positivista- mientras que la EP reclama cambios que, en su mayor parte, van de la mano con lo sugerido por TAR[3] (Rodriguez, 2011). Sin embargo, me sumo al juicio que este paradigma no sondea en los enlaces y agendas de lo no-humano que no es biológico, que es la descripción que describimos como tecnología, punto ciego que constituye una debilidad.

Pero entender de forma cabal que implican estos paradigmas me llevó a desplegar un descenso a una sima escabrosa para dar exposición a los basamentos de las mencionadas polaridades, que en el caso de la EF  tenemos el presupuesto del progreso moldeado por un concepto del crecimiento económico infinito donde los recursos naturales no pueden causar desviaciones a la evolución de la economía, salvo redireccionamientos; conllevando un antropocentrismo muy marcado donde el hombre es motor del desarrollo, agente que produce y que tiene facultad de cambiar; y, generando como consecuencia que las amenazas principales que el paradigma determina se enfocan sobre los seres humanos (hambre, pobreza y enfermedad) y se concibe a la naturaleza como generador de desastres naturales (Rodriguez, 2011). Desde mi posicionamiento, sumándome a la perspectiva de Leandro Rodriguez, en este paradigma más allá de una idílica teorización sobre la propiedad, en la praxis los beneficios de ser propietarios están centralizados en los empresarios de gran extensión frente a la situación de los habitantes contiguos, a causa que los primeros tienen “(…)poder de compra, a la capacidad de concentración del capital y los recursos y a la tendencia monopolista de los regímenes capitalistas” (Rodriguez, 2011).

Así como un cartógrafo que concluye una exploración a los bordes costeros de una terra ignota, puedo extender un atlas de la segunda polaridad aquí referida caracterizada por el imperativo dominante del anticrecimiento, fundamentada en la concepción que la armonía con la naturaleza como un atractor de niveles altos de no intervención humana. Esta discursiva es el borde de la EP donde hay un rol central de los elementos bióticos no humanos (biocentrismo), sosteniendo relaciones donde se proteja y desarrolle la dimensión natural de los seres vivos (Rodriguez, 2011). En este paradigma tiene capacidad de una agencia simple que da emergencia a una red hace a lo humano pasivo a un entorno “de ecosistemas escasamente transformada o, en otras palabras, tecnológicamente sencillos” (Rodriguez, 2011). La EP extiende un régimen de propiedad privada, introduciendo formas de propiedad colectiva o común principalmente orientadas a que ciertos ecosistemas, por su rol en la biosfera, se preserven “de la forma más natural posible” (Rodriguez, 2011). Hay una defensa una economía de escala reducida donde el consumo esté limitado por la sustentabilidad de los agrupamientos humanos. Pero no se puede reducir la problematización que presenta la EP es que implica cambios significativos en la extensión de la población y que tiene una concepción esquemática de la tecnología.

En las anteriores sinopsis he desplegado estos polos paradigmáticos que “(…)podrían autorizar, permitir, dar los recursos, alentar, sugerir, influir, bloquear, hacer posible, prohibir (…)” (Latour, 2008) la contracción o extensión de eso Estado que todos somos, en otras palabras, determinar qué magistrados son lanzados a la fosa ardiente y qué es la sencilla esencia del habitar.

Sin embargo, también existe un Reino de las Hormigas.

Ambos paradigmas entregan agenda al investigador social, donde cajanegrizan el rol que debe cumplir: la EF asigna al investigador construir estabilidades para las leyes naturales de la economía y la sociedad (capitalistas), la EP le da parte de la responsabilidad alternativa y sustentable. Tanto EF como la EP presentan significativas debilidades, entonces cuál debiera ser la actitud de investigador social ¿Enrolarse en uno de ellos? ¿ Ser asceta en un elevado pedestal? Yo, desde mi biografía y desde mi proceso de construcción como profesional, sostengo la mirada que hay que seguir los rastros de agrupamientos de los que somos Estado frente a la cuestión del desarrollo, considerando las redes entre actores humanos y no humanos, y cómo configuran una agenda. Al partir de esta mirada seguidora podemos ver que hay posibilidad de configurar el territorio Estado que somos de una manera más profunda que ambos Paradigmas, un Reino de las Hormigas.

Desde estos planos horizontales de tinta más que un recetario de conclusiones me he orientado hacia tematizar lo Estado que somos habitando el ciclo del Desarrollo a partir de una concepción que instale lo natural en los mismos términos que lo social (Rodriguez, 2011). Una sociedad tendría mucha más potencia con este pinponeo entre lo social y lo natural como en-red-jado socio-técnico frente al uso separado de ambas categorías – sociedad ( antropocentrismo ) y naturaleza ( biocentrismo ) – (Rodriguez, 2011); en este punto desde mi condición rastreador y curador de agrupamientos, me emociona, me apasiona y me motiva la forma que desde esta perspectiva hay emergencia de factores explicativos y cajas negras cuyas estructuras internas se manifiestan pero se mantienen invisibles como desafío para el investigador.

Recapitulando, la correspondencia natural/social llevaría a revelar que un verdadero modelo de desarrollo sustentable no es centrarse en la naturaleza ( dado que su frontera debe ser constantemente determinada) sino proponer, defender y extender redes que hagan enlaces multiples/gruesos entre los humanos ( como los activistas o quien me abastezca de mi cosa-cereal) y no humanos ( como las ballenas, los microbios, las computadoras, las artes o las vacas que dan la leche para mi cosa-cereal) y, cosa que yo recalco,  que se relacionen entre sí de forma sustentable, entendiendo esta propiedad como una características de las redes por la cual todos aquellos que circulan por sus nodos – desde información a energía – deben poder continuar haciéndolo en el futuro sin incorporar elementos exógenos (Rodriguez, 2011). El ágora como figura del contrato ético que significa ser parte de lo Estado que somos nos debe llevar a altos niveles de originalidad para pensar y desplegar las configuraciones de estas redes.

Finalmente, en primer lugar, no pretendo dejar una conclusión sino más bien interpelar para que se instale la tematización que se lance sobre el Territorio Estado que somos. Por otro lado, luego de lo expuesto en estas líneas, la figura de la Divina Comedia sobre los magistrados lanzados a la fosa ardiente es una reflexión como hay que desprenderse de formas de Estado que no responden a una correspondencia entre lo Social y lo Natural. Y como cuestión final, las construcciones que guarecen este cuadrante ( salvar a la Tierra, acoger al Cielo, esperar a los Divinos, conducir a los Mortales) tienen que ver con construir y habitar redes intensas entre lo humano y lo no humano al ser Estado, buscar el desarrollo y hacer sustentable nuestra residencia en la Tierra.

Estas líneas van a tener sentido si logro que la tematización que describo pase entre en tus decires, mientras disfruto de mi cosa-cereal.



[1] Los cinco paradigmas de la administración ambiental en el desarrollo que planteada son Colby son : Economía de Frontera (EF), Protección Ambiental (PA), Administración de los recursos (AR), Ecodesarrollo (ED) y Ecología Profunda (EP) (Colby, 1991)

[2] “(…)tenemos desde un  posicionamiento sistémico constructivista, donde se considera al territorio como un análisis de escritura (densidad de conexiones muy débiles transitando a condensaciones espesas que tematizan la realidad en sí de lo que somos como territoriales) de una red neuronal o plexo . Lo territorial es asumido como un textil entre lo local y lo global bajo una coreografía de negación, perdida y regreso. Es decir, lo social en los flujos de densidad de lo llamado médium (lose Kopplung) en condensación hacia la forma (rigide Kopplugngen)” (Trabajo acádemico de Cardemil & Cabezas, 2018)

[3] Teoría Actor Red.

Referencias
Aligheiri, D. (2013). La Divina Comedia. (M. Oromí, Trad.) Barcelona: Editorial Brontes.
Cardemil, R., & Cabezas, N. (2018). Ejercicio N°3 “El Territorio como Medium.
Colby, M. (1991). La Administración Ambiental en el Desarrollo: Evolución de los Paradigmas. El Trimestre Económico.
Heidegger, M. (2007). Construir Habitar Pensar. En M. Heidegger, Filosofía, ciencia y técnica (F. Soler, & J. Acevedo, Trads., pág. 225). Santiago: Editorial Universitaria.
Latour, B. (2008). Tercera fuente de incertidumbre: los objetos también tienen capacidad de agencia. En B. Latour, Reensamblar Lo Social Una Introducción a la Teoría del Actor-Red (pág. 107). Buenos Aires: Manantial. Recuperado el 25 de septiembre de 2018
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